Descripción
En un día soleado, Vegeta decidió dar una vuelta en su nuevo deportivo, un auténtico monstruo de la velocidad. Con el viento soplando en su cabello y una sonrisa de confianza en su rostro, aceleró por el camino, sintiendo la adrenalina correr por sus venas. Mientras atravesaba paisajes deslumbrantes, recordaba sus batallas épicas y cómo se había vuelto más fuerte. Con cada giro, se sentía más libre, como si estuviera desafiando no sólo su velocidad, sino también sus propios límites. Este camino era suyo y estaba decidido a dominarlo con la misma determinación que usaba en el combate.






