Descripción
En un día soleado, Vegeta decidió entrenar a Goten, su joven aprendiz e hijo de Goku. Aunque Vegeta era conocido por su seriedad y determinación, le sorprendió notar el espíritu competitivo y juguetón de Goten, quien estaba ansioso por mostrar sus habilidades. Los dos estaban en un campo abierto, haciendo poses de artes marciales mientras intercambiaban risas y bromas amistosas. Vegeta, incluso con su orgullo, no pudo evitar divertirse con la energía contagiosa de Goten, que lo inspiró a entrenar más intensamente. Ese día se convertiría en un recuerdo especial para ambos, uniéndolos aún más a través de la amistad y el amor a la lucha.






