Descripción
En una tarde soleada, Bulma decidió sorprender a Vegeta con un momento especial en casa. Mientras él entrenaba, ella preparó una deliciosa merienda y decoró la habitación con flores y velas. Cuando Vegeta entró, vio la mesa puesta y una expresión de ligera irritación apareció en su rostro, pero pronto fue reemplazada por una sonrisa contenida al ver la felicidad de Bulma. Ella lo jaló para que se sentara y juntos compartieron risas e historias. A pesar de su actitud seria, Vegeta no pudo evitar sentir calidez en su corazón, apreciando la forma en que Bulma siempre traía alegría a su vida.






