Descripción
Había una vez un unicornio llamado Lúcio, al que le encantaba jugar en la playa. Un día soleado decidió explorar la costa, donde las olas bailaban y las conchas brillaban al sol. Lúcio corrió por la arena, dando volteretas y dejando un rastro de arcoíris a su paso. Encontró conchas de todos los colores y tamaños, y empezó a apilarlas, creando torres increíbles. Mientras las olas iban y venían, Lúcio se divertía saltando sobre las pequeñas olas y riéndose del sonido del mar. Sabía que cada momento en la playa era mágico y estaba decidido a disfrutar cada segundo de su aventura.






