Descripción
Era una mañana soleada cuando el pequeño Miguel decidió que quería prepararle el desayuno perfecto a su abuela. Recordó que ella siempre hablaba de su tostada con mantequilla favorita. Con una sonrisa en el rostro, fue a la cocina, tomó el pan y lo metió en la tostadora. Mientras esperaba, se imaginó el sabor de la mantequilla derritiéndose sobre una tostada caliente. En cuanto el pan estuvo dorado, Miguel untó generosamente la mantequilla, creando una combinación irresistible. Mientras le servía la tostada a su abuela, vio su rostro iluminarse de felicidad, y en ese momento, Miguel se dio cuenta de que el amor se encuentra en las pequeñas cosas, como una simple tostada con mantequilla.






