Descripción
Era un día soleado en la playa y un tigre curioso decidió explorar el mundo fuera de la selva. Se encontró con una pelota de playa de colores y, sin dudarlo, empezó a jugar con ella, empujándola con sus ágiles patas. Los niños en la playa observaron asombrados cómo el tigre construía castillos de arena, formando torres y fosos con sus garras. Se divirtió tanto que incluso se hizo amigo de un grupo de gaviotas que volaban cerca. El tigre, feliz y despreocupado, demostró que la alegría se puede encontrar en cualquier lugar, incluso fuera de su hábitat natural.






