Descripción
En pleno verano, un T-rex llamado Rexy decidió cambiar los bosques prehistóricos por olas del océano. Con una colorida camisa hawaiana y gafas de sol, agarró su tabla de surf y fue en busca de la ola perfecta. En la playa, la gente miraba con asombro cómo Rexy se deslizaba sobre las olas, riendo y divirtiéndose como nunca antes. Se convirtió en la atracción del día, realizando acrobacias y demostrando que incluso los dinosaurios pueden surfear. La alegría de Rexy fue contagiosa para todos, demostrando que el verano es para aprovecharlo al máximo, sin importar el tamaño o la especie.






