Descripción
Érase una vez un grupo de adorables Squishmallows que decidieron celebrar Halloween de una forma única. La brujita, con su sombrero puntiagudo y su palo de escoba, estaba ansiosa por hacer pociones mágicas, mientras la calabaza Squishmallow, con su brillante sonrisa, preparaba deliciosos dulces para los niños. No muy lejos, flotaba un simpático fantasma, dispuesto a asustar con su contagiosa risa. Juntos decoraron el lugar con murciélagos y telarañas, transformando el ambiente en un verdadero mundo encantado. Con mucha ilusión se reunieron para una fiesta llena de diversión, travesuras y, por supuesto, ¡muchos dulces!






