Descripción
En el corazón de un pequeño pueblo, había una heladería mágica llamada “Helados y Estrellas”. Cada noche, cuando el cielo se oscurecía y las estrellas titilaban, los niños se reunían frente a la tienda, ansiosos por probar el helado especial que hacía realidad sus deseos. La propietaria, doña Lúcia, tenía un secreto: cada sabor de helado estaba inspirado en una constelación. Al probar el helado “Vía Láctea”, los niños pudieron ver sus esperanzas flotando entre las estrellas. Una noche, un niño llamado Pedro decidió pedir un deseo diferente, uno que uniera a todos sus amigos. Con un helado de “Coração de Estrela”, pidió un deseo que cambiaría la ciudad para siempre.






