Descripción
En una noche tranquila, la rana Vicente estaba sentada en una roca junto al lago, admirando la luna llena que brillaba intensamente en el cielo estrellado. Siempre soñó con bailar bajo la luz de la luna, pero se sentía tímido e inseguro. Mientras miraba el reflejo de la luna en el agua, sopló una suave brisa que trajo consigo el coraje que Vicente necesitaba. De un salto empezó a bailar, saltando y girando alegremente, como si la luna fuera su compañera. Las estrellas, testigos de su mágico momento, parecieron brillar aún más, celebrando la libertad y alegría de la rana que finalmente encontró su voz bajo la luz de la noche.






