Descripción
En un pequeño pueblo había un mercado donde todos los sábados los residentes se reunían para comprar fruta fresca. Un día, la joven Ana decidió que iba a hacer la macedonia de frutas más bonita que jamás había visto. Con la ayuda de su abuela, eligió las frutas más coloridas: fresas rojas, plátanos amarillos, kiwis verdes y uvas moradas. Mientras cortaban las frutas, Ana contaba historias sobre cada una, haciendo que cada pieza cobrara vida. Al final, la ensalada de frutas quedó tan hermosa que todos en el mercado se detuvieron a admirar y degustar la deliciosa creación de Ana, que trajo alegría y frescura a su día.






