Descripción
Rayo McQueen, el famoso coche de carreras, decidió tomarse un día libre en su garaje. Con sus herramientas y piezas esparcidas por todos lados, comenzó a realizar algunas reparaciones y mejoras en sí mismo. Mientras trabajaba, recordaba las emocionantes carreras en las que participó y los amigos que hizo en el camino. “Nada como un poco de mantenimiento para estar siempre listo para la próxima carrera”, pensó mientras ponía a punto su motor. Con un brillo en los ojos y una sonrisa en la capucha, McQueen sabía que incluso en un día tranquilo, la aventura nunca estaba lejos.






