Descripción
Había una vez una zorra llamada Lila, a la que le encantaba la lluvia. Un día, al escuchar el sonido de las gotas que caían, decidió salir a jugar. Con su paraguas de colores, Lila saltaba de charco en charco, riendo y divirtiéndose. Encontró otros animales que se refugiaban de la lluvia y los invitó a todos a unirse a ella. Juntos bailaron y jugaron bajo la lluvia, olvidándose del frío y la humedad. El zorro se dio cuenta de que la lluvia no era sólo un momento de incomodidad, sino una oportunidad para divertirse y hacer nuevos amigos. Y así, Lila aprendió a amar aún más la lluvia.






