Descripción
En plena primavera, Clara decidió explorar el campo florido que se extendía más allá de su pueblo. Con el cielo despejado y azul, se sentía ligera como una pluma, mientras los pájaros cantaban alegres melodías a su alrededor. Cada paso que daba iba acompañado del dulce aroma de las coloridas flores que florecían en cada rincón. Clara encontró un pequeño lago que reflejaba la belleza del cielo y allí se sentó a la orilla, soñando con las aventuras que prometía la estación. Con el sol brillando y la suave brisa acariciando su rostro, se dio cuenta de que la primavera no era sólo una estación, sino una celebración de la vida y la renovación.






