Descripción
En una soleada mañana de verano, Clara decidió explorar la playa de su pueblo, donde coloridas conchas y estrellas de mar adornaban la arena dorada. Mientras caminabas por la orilla del mar, las suaves olas acariciaban tus pies, trayendo consigo el frescor del océano. Clara se agachó para recoger conchas de diferentes formas y tamaños, maravillándose de la belleza que ofrecía la naturaleza. Mientras miraba hacia el horizonte, vio a un grupo de niños construyendo castillos de arena, riendo y jugando bajo el sol brillante. El ambiente era de pura alegría y libertad, haciendo que Clara se sintiera como en casa, rodeada de la paz del mar y la magia del verano.






