Descripción
Había una vez, en Nochebuena, un conejo llamado Bento que vivía en un campo verde. Con su pelaje suave y ojos brillantes, estaba emocionado por la gran búsqueda de huevos que tendría lugar al día siguiente. Cuando se puso el sol, Bento comenzó a esparcir huevos de colores por el campo, ocultándolos entre las flores y la hierba. Soñaba con ver niños sonriendo al encontrar sus sorpresas. Con el corazón lleno de esperanza, Bento se sentó entre los huevos, admirando la belleza de la naturaleza que lo rodeaba, esperando con ansias la alegría que traería la Pascua.






