Descripción
La mañana de Pascua, el conejito Félix se despertó emocionado, listo para esparcir alegría por el campo florido. Con su canasta llena de huevos de colores, saltaba de un lado a otro, escondiendo las sorpresas en divertidos lugares. Los niños del pueblo, con brillantes sonrisas, corrían en busca de huevos, riendo y jugando, mientras el sol brillaba en el cielo azul. Félix observaba todo con satisfacción, feliz de ver la felicidad que le traía. Al final del día, se unió a los niños para celebrar la Pascua, compartiendo dulces e historias, creando recuerdos que durarían para siempre.






