Descripción
En Pascua, un travieso conejito llamado Cloud decidió hacer algo especial. Ascendió hasta una nube esponjosa en el cielo y comenzó a pintar huevos de colores que flotaban a su alrededor. Con cada pincelada, surgían nuevos patrones y colores, creando un espectáculo encantador. Los niños del pueblo miraron hacia arriba, maravillados ante la mágica escena. Cloud, feliz con la alegría que estaba contagiando, comenzó a tirar los huevos de colores hacia abajo, haciendo que todos corrieran a recogerlos. Así, la Semana Santa se convirtió en un día de risas y diversión, reuniendo a amigos y familiares en una celebración llena de amor y creatividad.






