Descripción
Se acercaba Semana Santa y los niños del pequeño pueblo estaban entusiasmados con la tradicional búsqueda de huevos. María, una niña creativa, decidió que este año haría los huevos más bonitos que el pueblo había visto jamás. Usando pinturas vibrantes y muchas pegatinas, comenzó a decorar cada huevo con patrones de rayas, lunares y flores. Sus amigos, inspirados por su dedicación, se unieron a ella y crearon una hermosa colección de huevos coloridos. El día de Pascua, todos se reunieron para admirar las obras maestras y participar en la caza, celebrando la amistad y la alegría de este momento especial.






