Descripción
Se acercaba Semana Santa y el pequeño Miguel estaba deseando ir a buscar huevos. Él y su hermana Ana decidieron preparar unos huevos de Pascua de lo más sencillos, pero llenos de amor. Con pinceles y pintura, pintaron los huevos con rayas de colores y divertidos puntos, mientras sus conejitos de peluche miraban con curiosidad. Al final de la tarde colocaron los huevos en una hermosa canasta y salieron al patio trasero. Entre risas y juegos, Miguel y Ana se divirtieron escondiendo los huevos, listos para ser encontrados. La felicidad se respiraba en el aire y la magia de la Pascua ya empezaba a brillar en sus corazones.






