Descripción
Se acercaba Semana Santa y la pequeña Sofía estaba emocionada por la búsqueda de huevos. Con su conejito de peluche a su lado, decidió pintar huevos de Pascua con colores vibrantes y patrones divertidos. Mientras brillaba el sol, Sofía y sus amigas se reunían en el jardín, riendo y divirtiéndose. “¡Mira, mi huevo tiene estrellas!” exclamó Pedro, mientras Ana mostraba su huevo con corazones. Juntos escondieron los coloridos huevos por todo el jardín, listos para ser encontrados. Con cada huevo descubierto, la alegría aumentaba y la Pascua se convertía en un momento inolvidable de amistad y diversión.






