Descripción
En la soleada mañana de Pascua, Clara y su hermano Miguel se despertaron emocionados para ir a buscar huevos. Con cestas en mano, corrieron hacia el jardín, donde el sol brillaba intensamente, iluminando los coloridos huevos escondidos entre las flores. "¡Mira, Miguel! ¡Un huevo azul!", exclamó Clara, mientras señalaba un huevo amarillo brillante. Los hermanos reían y se divertían, acompañados del canto de los pájaros que volaban en círculos en el cielo. La felicidad estaba en el aire y el aroma de la primavera hizo que ese día fuera aún más especial. Juntos descubrieron que la verdadera magia de la Pascua era compartir momentos de alegría y amor.






