Descripción
En el corazón de una hermosa pradera, el Buen Pastor cuidaba a sus ovejas con amor y dedicación. Todos los días los llevaba a pastar en campos verdes y floridos, asegurándose de que siempre estuvieran seguros y felices. Un día, una oveja se perdió, y el buen pastor, preocupado, no dudó en dejarlas un momento para ir a buscarlas. Caminó por colinas y valles, gritando el nombre de la oveja, hasta que finalmente la encontró, asustada pero ilesa. Con una sonrisa en el rostro, la abrazó y la trajo de regreso al redil, demostrando que el amor y el cuidado son fundamentales para guiar a quienes dependen de nosotros.






