Descripción
Era Nochebuena y la ciudad se iluminaba con los colores vibrantes de las decoraciones. Los niños corrían ansiosos, soñando con los regalos que se amontonarían bajo el árbol. María, una niña soñadora, decidió que este año, en lugar de recibir, quería dar. Con el poco dinero que tenía compró pequeños juguetes y los envolvió con mucho cuidado. La mañana de Navidad, en lugar de abrir sus propios regalos, María salió a la calle distribuyendo sonrisas y regalos a quienes más los necesitaban. Así descubrió que el verdadero espíritu navideño era compartir y difundir el amor.






