Descripción
En el corazón de un pequeño pueblo, el espíritu navideño estaba más vivo que nunca. Los niños corrían por las calles cantando canciones como “Jingle Bells” mientras ayudaban a decorar el árbol en la plaza central. Entre risas y juegos, María y João decidieron organizar un concurso de decoración navideña, donde cada familia pudiera mostrar su creatividad. Con cintas de colores y hojas de acebo, todos se unieron para darle vida a la tradición. Cuando llegó la noche, el pueblo se iluminó y se llenó de alegría, y las campanas sonaron anunciando que la Navidad sería un momento mágico e inolvidable para todos.






