Descripción
En el corazón de la ciudad, las luces navideñas brillaban intensamente mientras los niños corrían emocionados para ayudar a sus padres a decorar la casa. María y su hermano Pedro decidieron que este año harían algo especial: crearían adornos coloridos hechos a mano. Con papeles de colores, tijeras y mucha creatividad, recortaron estrellas, cascabeles y muñecos de nieve, que colgaron del techo de la habitación. “¡Mira qué bonito se ve, Pedro!” exclamó María, mientras admiraban sus creaciones. Con cada decoración que colgaron, la magia de la Navidad llenó el espacio, trayendo sonrisas y esperanza a todos los que estaban alrededor.






