Descripción
En el corazón de la ciudad, la magia de la Navidad estaba en el aire y todos se preparaban para la gran fiesta. Los niños emocionados se reunieron en la cocina de la abuela, donde el olor a galletas recién horneadas llenó la habitación. Con mesas llenas de masa de colores, moldeaban estrellas, árboles y muñecos de nieve, mientras la abuela enseñaba los secretos de la decoración. Cada galleta se convirtió en una obra maestra, cubierta de glaseado y chispas brillantes. Al final del día, la mesa quedó llena de delicias que simbolizaban la unidad y el amor de la familia, listas para ser compartidas en Nochebuena.






