Descripción
En un pequeño pueblo rodeado de campos verdes, había una hermosa canasta de fresas frescas, recogidas en la mañana soleada. La pequeña Clara, una niña llena de sueños, decidió llevar la canasta al mercado local, donde los habitantes se reunían para intercambiar historias y productos caseros. Mientras caminaba, algunas fresas comenzaron a salir rodando de la canasta, atrayendo la atención de los curiosos transeúntes. Clara, con una sonrisa en el rostro, comenzó a recoger los frutos, compartiendo risas y conversaciones con los vecinos. Con cada fresa recogida, se formó una nueva amistad y el pueblo se llenó de alegría y sabor, transformando una simple caminata en una memorable aventura comunitaria.






