Descripción
En un pequeño pueblo vivía una fresa llamada Mel, que soñaba con convertirse en un gran músico. Todos los días, Mel cogía su guitarra y tocaba para los demás frutos, a quienes les encantaban sus alegres canciones. Un día, mientras jugaba bajo la sombra de un árbol, Mel comenzó a notar que notas musicales bailaban a su alrededor, como si se unieran a su melodía. Inspirado por esta magia, Mel decidió organizar un festival de música, invitando a todos sus amigos del jardín. Así, el pueblo se llenó de risas, bailes y, por supuesto, mucho amor por la música, creando recuerdos que perdurarían para siempre.






