Descripción
En Halloween, un divertido monstruo llamado Gigi decidió que era hora de salir a hacer travesuras. Con sus grandes ojos brillantes y dientes afilados, sostenía una bolsa de dulces llena de golosinas. A Gigi le encantaba gastar bromas a los vecinos de la ciudad, pero siempre con una sonrisa en el rostro, ya que su objetivo era contagiar alegría. Se disfrazó de calabaza gigante y, cuando los niños se acercaron, saltó y gritó: “¡Truco o trato!”, haciendo reír a todos. Al final de la noche, Gigi y los pequeños se reunieron para compartir dulces y contar historias de miedo, convirtiendo Halloween en un día de diversión y amistad.






