Descripción
Era la noche de Halloween y un monstruo juguetón llamado Bellota decidió salir a divertirse. Con sus enormes manos y una sonrisa contagiosa, saltaba entre las hojas caídas, enviándolas a volar por los aires. Los niños del barrio, ataviados con sus disfraces de brujas y fantasmas, se reían al ver a Bolota bailando y haciendo acrobacias. Le encantaba asustar un poco a los niños, pero siempre con un toque de humor, haciendo muecas y contando chistes. Con cada risa, la noche oscura se iluminaba con la alegría de Halloween, transformando el miedo en diversión y amistad.






