Descripción
Una noche estrellada, los Minions decidieron tener una sesión de cine en su base secreta. Con enormes cubos de palomitas y refrescos de colores, dispusieron las sillas frente a una gran pantalla improvisada. Mientras esperaban que comenzara la película, comenzaron a jugar entre ellos, haciendo muecas e imitando a los personajes que aparecerían en pantalla. Cuando se apagaron las luces y comenzó la película, todos guardaron silencio y sus ojos brillaban de emoción. Risas y gritos de alegría resonaron por toda la habitación, haciendo de esa noche una de las más memorables para los pequeños amarillos. Sabían que, independientemente de la película, la verdadera diversión estaba en estar juntos.






