Descripción
En un pequeño pueblo cubierto de nieve, la tradición de crear mandalas navideños se ha convertido en una forma especial de celebrar la temporada festiva. Ana, una artista local, decidió reunir a los niños de la comunidad para una tarde de creatividad y convivencia. Con papel y lápiz comenzaron a dibujar un mandala lleno de símbolos navideños, como estrellas, copos de nieve y adornos brillantes. Mientras coloreaban, contaban historias sobre la Navidad y compartían risas, formando lazos de amistad. Al final del día, el mandala se convirtió no sólo en una obra de arte, sino en un símbolo de amor y unión, que refleja el verdadero espíritu de la Navidad.






