Descripción
En una noche de tormenta, los aterrorizados discípulos de Jesús estaban en un pequeño bote, luchando contra las furiosas olas que amenazaban con hundirlos. Mientras la tormenta arrecia, Jesús, tranquilo, dormía en el fondo de la barca. Desesperados, los discípulos lo despertaron clamando ayuda. Con gesto sereno, Jesús se levantó, levantó la mano y ordenó que se calmaran el viento y las aguas. Inmediatamente cesó la tormenta y una profunda calma envolvió el mar. Los discípulos, asombrados, se dieron cuenta de la autoridad de Jesús sobre la naturaleza, fortaleciendo su fe y revelando el verdadero poder divino que vivía en él.






