Descripción
Una noche tranquila, Jesús se retiró a un jardín sereno, donde las flores despedían un dulce aroma y las estrellas brillaban intensamente en el cielo. Se arrodilló en oración, con las manos entrelazadas, buscando la paz y la sabiduría que vienen de lo alto. Mientras el suave viento mecía las hojas de los árboles, Jesús reflexionó sobre su misión y las dificultades que enfrentaría. La tranquilidad del ambiente lo rodeó, proporcionándole fuerza y coraje para los desafíos que se avecinaban. Fue un momento de profunda conexión espiritual, donde la fe y la esperanza se entrelazaron en su corazón.






