Descripción
En la última cena, Jesús se reunió con sus discípulos en una mesa sencilla, pero llena de amor y significado. Tomó el pan, lo partió y, mirando a cada uno a los ojos, dijo: “Esto es mi cuerpo, que es entregado por vosotros”. El ambiente estaba cargado de emoción, pues sabían que ese momento era especial. Cada trozo de pan compartido simbolizaba no sólo la comunión entre ellos, sino también la unidad de todos los que creyeron en su mensaje de amor y esperanza. Así, Jesús enseñó sobre la importancia de compartir y cuidar unos de otros, creando vínculos que durarían para siempre.






