Descripción
En un hermoso día soleado, Jesús caminó por un campo florido, rodeado de animales de todas especies. Conejos, pájaros, leones y hasta una gentil serpiente se reunieron a su alrededor, atraídos por su amorosa presencia. Habló de la importancia de la armonía entre todas las criaturas, enseñando que cada ser tiene un papel esencial en la creación. Mientras los niños jugaban y reían, los animales se acercaban, como si entendieran el mensaje de paz que Jesús estaba transmitiendo. La escena fue un verdadero retrato de amor y unidad, donde todos vivían en perfecta armonía, reflejando el deseo de Jesús de un mundo más acogedor y compasivo.






