Descripción
En un pequeño pueblo rodeado de verdes montañas, Jesús caminó entre la gente ofreciendo amor y esperanza. Un día encontró un cordero perdido y herido, abandonado a merced del mundo. Gentilmente, lo levantó en sus brazos, transmitiéndole no sólo protección sino también profunda compasión. Los niños del pueblo, al ver esta escena, sintieron que sus corazones se calentaban. Jesús, con una suave sonrisa, les enseñó que cada vida es preciosa y que debemos cuidar unos de otros como él cuidó al cordero. Así, se difundió el mensaje de amor y solidaridad, uniendo a la comunidad en torno a la bondad.






