Descripción
En una mañana soleada, Jesús caminó por un sendero lleno de árboles frondosos y flores de colores, que simbolizan la belleza y complejidad de la vida. De vez en cuando se detenía para hablar con las personas que conocía y les ofrecía palabras de amor, esperanza y sabiduría. Cada paso que di fue un recordatorio de que el viaje de la vida está lleno de desafíos, pero también de alegrías y aprendizajes. Mientras continuaba su camino, las flores a su alrededor comenzaron a florecer aún más, reflejando la luz que Él traía a los corazones de las personas. Este viaje no se trataba sólo del destino, sino también de las lecciones y conexiones que hacemos a lo largo del camino.






