Descripción
En una mañana serena, Jesús caminó por un campo verde, donde las flores silvestres bailaban con el viento. A lo lejos, vio una cruz celta, adornada con intrincados patrones que contaban historias de fe y esperanza. Al acercarse, sintió la paz que emanaba de aquel lugar sagrado, como si los antiguos espíritus celtas le dieran la bienvenida. Se quedó quieto, contemplando la belleza que lo rodeaba, reflexionando sobre la conexión entre diferentes culturas y el mensaje universal de amor y compasión. Con una sonrisa serena, Jesús supo que, sin importar las diferencias, todos buscaban la luz que ilumina el alma.






