Descripción
En un hermoso día soleado, Jesús estaba sentado en el césped, rodeado de niños de diferentes etnias, todos sonriendo y jugando felices. Se reunieron para colorear dibujos, compartir risas e historias sobre la amistad y el amor. Jesús, con una dulce sonrisa, observó a cada uno de ellos, fomentando la creatividad y la unidad entre los pequeños. “Cada uno de ustedes es especial”, dijo, mientras los niños mostraban sus coloridos dibujos, llenos de vida y alegría. La escena fue un verdadero retrato de paz y armonía, donde la inocencia infantil se encontró con el mensaje de amor que Jesús siempre trajo al mundo.






