Descripción
En una noche serena, Jesús caminó bajo un cielo estrellado, donde una estrella brillante brillaba sobre él, simbolizando esperanza y guía para todos. Se detuvo a contemplar la belleza del universo, reflexionando sobre la misión de amor y compasión que llevaba en su corazón. Al mirar las estrellas, sintió la presencia de Dios guiando sus pasos e iluminando el camino de quienes buscaban la verdad. Las personas que lo rodeaban comenzaron a notar la intensa luz y se reunieron, atraídas por el mensaje de paz que emanaba de Jesús, dispuestas a escuchar sus palabras de sabiduría y amor. La estrella se convirtió en una señal de que, incluso en las noches más oscuras, siempre hay una luz que nos guía.






