Descripción
En una noche oscura y tormentosa, Jesús caminaba por un pueblo, llevando consigo una vela encendida que iluminaba el camino. Los habitantes, perdidos en su tristeza y desesperación, lo miraron con renovada esperanza. “Incluso en las horas más oscuras, la luz de la fe puede guiarnos”, dijo Jesús, mientras la llama de la vela bailaba suavemente. Se acercó a un niño que lloraba y, ofreciéndole luz, le hizo comprender que la esperanza nunca se desvanece. A cada paso, Jesús derrama amor y consuelo, recordando a todos que, independientemente de las dificultades, siempre hay un camino iluminado por la fe y la esperanza.






