Descripción
En un día tranquilo y soleado, Jesús se sentó bajo la sombra de un árbol, hojeando las páginas de una vieja Biblia. Una luz suave se filtraba a través de las hojas, creando un ambiente sereno y acogedor. Mientras leía, su mirada reflejaba paz y sabiduría, como si cada palabra fuera un soplo de esperanza para el mundo. A su alrededor, la naturaleza vibraba de vida: los pájaros cantaban, las flores florecían y una ligera brisa acariciaba su rostro. Jesús, inmerso en la lectura, compartió enseñanzas que tocaron los corazones de todas las personas a las que se acercó, difundiendo amor y compasión dondequiera que iba.






