Descripción
En un día soleado, Jesús caminó cerca del Arca de Noé, observando a los animales que se preparaban para abordar en parejas. Sonrió al ver la diversidad de la creación de Dios, desde los majestuosos leones hasta las diminutas hormigas, todos buscando refugio y salvación. Jesús, con compasión en su corazón, enseñó a quienes lo rodeaban sobre la importancia de la fe y la unidad. “Así como Noé confió en Dios, tú también debes confiar”, dijo, mientras las criaturas subían a bordo, simbolizando la esperanza y la renovación que vendrían después de la tormenta. La escena fue un poderoso recordatorio de que incluso en tiempos difíciles, la fe siempre nos guiará hacia la seguridad.






