Descripción
En un día soleado, Hulk decidió tomar un descanso y relajarse en la playa, lejos de las batallas y el estrés. Se acomodó cómodamente en una silla de playa bajo una gran sombrilla, mientras bebía agua de coco y se divertía con los juguetes de arena esparcidos a su alrededor. Los niños que pasaban no podían creer que el gigante verde estuviera allí, tan tranquilo y feliz, lejos de su fama de destructor. Hulk hizo castillos de arena y jugó Frisbee con los más pequeños, demostrando que hasta los más fuertes necesitan tiempo para divertirse y relajarse junto al mar.






