Descripción
En un día soleado en el parque, Hulk decidió tomar un descanso de sus aventuras y relajarse un poco. Sentado en un banco, comenzó a alimentar a los patos que nadaban pacíficamente en el lago. Con una suave sonrisa, les arrojó migas de pan, observando cómo se acercaban los pequeños animales. Los niños que pasaban no podían creer que el gigante verde, conocido por su fuerza y furia, tuviera un lado tan dulce y cariñoso. Un pato curioso se acercó aún más y Hulk extendió su mano con cuidado, creando un momento mágico de amistad entre un héroe y un pato, demostrando que incluso los más fuertes pueden tener un corazón tierno.






