Descripción
Era el día de San Valentín y Hulk, con su corazón gigante, decidió sorprender a su amada Betty. Estaba decidido a mostrar su lado más suave, alejado de su imagen imponente. Mientras caminaba por la ciudad, flores y flechas de Cupido flotaban a su alrededor, creando una atmósfera romántica. Hulk se detuvo en una floristería y pidió el ramo más hermoso que pudieron encontrar, pero su fuerza hizo que las flores se desmoronaran. Aun así, no se rindió y, con una sonrisa tímida, le entregó a Betty un corazón enorme, hecho de chocolate. Betty sonrió encantada y juntos celebraron el amor, demostrando que incluso los héroes más fuertes tienen un lado sensible.






