Descripción
Una apacible noche, Hulk decidió dejar a un lado su fuerza bruta y aventurarse en el cosmos. Con un telescopio improvisado, se sentó en una colina bajo un cielo lleno de estrellas brillantes y constelaciones danzantes. Mientras contemplaba las galaxias distantes, Hulk se maravillaba ante la belleza del universo y reflexionaba sobre su propio viaje. Se dio cuenta de que a pesar de su fuerza, había algo aún más poderoso: la curiosidad y la capacidad de soñar. Con cada nueva estrella que descubría, Hulk sentía que su corazón se llenaba de esperanza y paz, lejos de la batalla y la ira, sólo un gentil gigante disfrutando de la inmensidad del espacio.






