Descripción
Era la víspera de Halloween y Iron Man decidió que era hora de divertirse. Vestido con un disfraz de bruja, volaba por la ciudad repartiendo alegría y picardía. Al pasar por casas decoradas con calabazas iluminadas y telarañas, se detuvo para ayudar a los niños a recolectar dulces, usando su armadura para crear una lluvia de dulces coloridos. “¡Feliz Halloween!” exclamó, mientras los pequeños reían y bailaban a su alrededor. El día terminó con una gran fiesta en su casa, donde todos se reunieron para celebrar con música, baile y muchas delicias, demostrando que hasta los superhéroes pueden disfrutar de la magia de Halloween.






